La agricultura, puede ser un área muy compleja si no se trata con la delicadeza y estudio que se requiere. El mirar solo el suelo en el que se va a sembrar o tomar atención solamente a las plantas o semillas, puede darnos como resultado una mala siembra que no llegue a cumplir con el tipo de cosecha que buscamos. Es por esto, que la verdadera forma de manejar la agricultura se centra en el manejo nutricional que nace cuando se combina un buen análisis de suelo y un análisis foliar óptimo, creando así un espacio ideal para una cosecha que contenga una amplia cantidad de nutrientes.
Durante muchos años, existía la discusión sobre qué tipo de análisis era el mejor al momento de sembrar, y la realidad es que el análisis de suelo y el análisis foliar no son tienen porque competir el uno con el otro, ya que son los aliados perfectos para quien busca potenciar sus siembras y sacarle el máximo provecho. A continuación, te contamos un poco más de cada uno de ellos:
Análisis de suelo en la agricultura
El análisis de suelo es ideal para conocer el estado en el que se encuentra el suelo en el que vamos a sembrar, esto se refiere a si cuenta con aquellos nutrientes que se requieren, y que tan disponibles están estos dentro del área a sembrar. También, dentro de este tipo de análisis se observan las características físicas y químicas que en algún punto de la siembra pueden llegar a afectar en el crecimiento de las cosechas y cómo poder prevenir este tipo de sucesos. Todo esto, hace que un análisis de suelo sea ideal si lo que buscamos es tener resultados excelentes en cada una de las siembras.
Análisis foliar en la agricultura
Por otro, lado, si hablamos de un análisis foliar, estamos hablando del comportamiento de la siembre que vayamos a tener. Es decir, nos preguntamos que tantos nutrientes está realmente absorbiendo la planta, si existen ciertos problemas de absorción a pesar de contar con un suelo estable, y además, si los nutrientes que se reciben pueden ser suficientes para una siembre óptima. Todo esto, nos permite tener un estudio especializado del comportamiento de nuestras plantas, y de sus requerimientos para dar los frutos deseados.
De esta forma, el conjunto de estos análisis puede ser ideales para ayudarnos a tener una imagen de la situación nutricional de cada cultivo y con ello, analizar si se requieren tomar otras medidas para tener mejores resultados. Ahora bien, también es necesario mencionar que en ocasiones estos análisis pueden ser algo confusos, ya que en ocasiones ocurre que el suelo muestra niveles adecuados de un nutriente, pero el análisis foliar revela cierta deficiencia. En estos casos, lo ideal es acudir a expertos para que estos puedan determinar el origen del problema.
Cuando esto ocurre, si bien las causas pueden ser múltiples, en muchas ocasiones se trata de un pH inadecuado el cual ocasiona que los nutrientes se vuelvan inaccesibles para la planta. Aquí radica la importancia de ambos estudios, ya que sin ambos análisis, este problema permanecería oculto, y sería casi imposible encontrar una solución.
¿Por qué combinar estos tipos de análisis?
La combinación de análisis de suelo y foliar permite crear programas de fertilización precisos para optimizar los resultados de las siembras. Normalmente, los procesos para lograrlo se centran en un análisis de suelo donde se identifican deficiencias y condiciones limitantes del suelo, para después poder implementar correcciones ya sea de pH, aplicación de fondo de nutrientes, entre otras con el fin de poder mejorar las condiciones físicas del suelo. Por otro lado, durante el ciclo del cultivo, los análisis foliares periódicos ayudan a monitorear la forma en que las plantas están respondiendo a estos estímulos, permitiendo poder hacer los ajustes necesarios. Finalmente, al concluir la cosecha, se puede hacer un nuevo análisis de suelo para evaluar si durante este proceso se ha afectado la fertilidad del suelo.
Sin duda alguna, este tipo de estrategia integrada es la forma más eficiente de usar fertilizantes y de obtener buenos resultados ya que se evita tanto la sobre aplicación de productos, así como la sub aplicación de los mismos, por ende, no se gastan tantos recursos y se obtiene mejores resultados. De hecho, estudios económicos muestran que aquellos productores que implementan estos programas nutricionales que se basan en ambos tipos de análisis logran ahorrar mucho dinero en costos de fertilización mientras al mismo tiempo están incrementando sus rendimientos. Por lo que si bien son estudios que pueden tomar algo de tiempo y ser tediosos, e incluso se requiere contratar expertos en el tema, la realidad es que al final del día son una excelente inversión a futuro.
Todo esto hace, que en la agricultura moderna, la información y las nuevas tecnologías con las que contamos sean clave para obtener esa ventaja competitiva que se requiere al momento de sembrar. Por lo que combinar estos tipos de análisis, más los servicios diseñados por expertos en tecnología y agricultura puede ser clave para convertir tu área de cosecha en una poderosa fuente de nutrientes en los que se pueda sembrar todo tipo de cultivos.

