Aunque muchos no tengan el conocimiento de ello, la agricultura está experimentando su transformación más profunda desde hace años atrás. En la actualidad, los sensores inteligentes, análisis de datos que incluso pueden ser obtenidos en tiempo real y la tecnología satelital están cambiando radicalmente la forma en que se cultivan los campos. Todo esto, puede ser el comienzo de una revolución agrícola que nos acerca más a un futuro ideal. Sin embargo, la agricultura del presente ya está generando productos de calidad superior mientras también optimiza cada recurso disponible. Es aquí donde nace la pregunta de cuándo adoptar estas tecnologías, y sobre todo cuándo y cómo implementarlas en las cosechas.
La fusión de la agricultura y la tecnología
La agricultura de precisión es un enfoque de gestión agrícola que utiliza tecnología avanzada para observar, medir y responder a la variabilidad dentro de los campos de cultivo. Es decir, que en lugar de tratar toda una parcela de manera uniforme, se reconoce que existen diferentes zonas, por ende, diferencias espacios que pueden llegar a tener diferentes necesidades. Es por esto, que mediante el uso de GPS, drones, sensores de suelo, e incluso imágenes satelitales y software especializados, los agricultores modernos pueden tener acceso a crear mapas detallados de sus campos que muestran variaciones en fertilidad del suelo, niveles de humedad, presencia de plagas y desarrollo de cultivos.
Sin dudas, toda esta información puede ser reconocible en cortos periodos de tiempo por lo que los agricultores tienen mayor tiempo para actuar y así mejorar las cosechas. Además, el aplicar insumos de manera variable, colocando la cantidad exacta donde y cuando se necesita puede ser clave para sacarle el más alto provecho a una cosecha.
El aumento de la productibilidad en los cultivos
Sin dudas, la implementación de tecnología agrícola de punta tiene un impacto directo y medible en la productividad. Estudios demuestran que la agricultura de precisión puede incrementar rendimientos entre un 15% a 30%, dependiendo del cultivo y las condiciones previas. Este gran aumento se logra mediante tres mecanismos: primero, eliminando deficiencias nutricionales como resultados de diagnósticos precisos; segundo, optimizando condiciones de crecimiento como áreas de riego, conociendo el pH del suelo; y tercero, detectando y respondiendo rápidamente ante cualquier tipo de problemas como plagas o enfermedades antes de que se generalicen y causen estragos.
Uno de los beneficios menos visibles, pero más valiosos de la agricultura tecnificada es su impacto positivo en la salud del suelo a largo plazo. Al aplicar fertilizantes de manera precisa, se evita la sobrecarga de nutrientes lo cual puede acidificar el suelo o generar acumulación de sales. Por esto, es necesario un constante monitoreo que permite detectar degradación temprana del suelo y tomar medidas correctivas antes de que el daño sea severo.
El usar estas tecnologías a nuestro favor, también nos lleva a darle lugar a prácticas como rotación de cultivos informada por datos, aplicación controlada de materia orgánica y manejo preciso del riego contribuyen a construir suelos más sanos, fértiles y resilientes. Al final del día, todos estos procesos tienen buenos resultados porque son creados en base a diferentes estudios que han sido creados con eficiencia y calidad, por lo que usarlos a nuestro favor pueden ser claves para crecer en el rubro agrícola.
Invertir en insumos y estudios como forma de crecimiento
La eficiencia de recursos es quizás el beneficio más inmediato y tangible de la agricultura tecnificada ya que los agricultores pueden ahorrar mucho dinero en insumos ya que tiene claro exactamente qué, cuánto, dónde y cuándo aplicar los insumos requeridos. De esta forma, los agricultores reducen significativamente el desperdicio de insumos costosos, logrando así, no solo reducir lo económico, sino también permitiéndoles poder expandir está técnica a todos sus tipos de cultivos, y poco a poco llegar a los altos estándares de producción y lograr ganarse un espacio entre las empresas o agricultores con mejores recomendaciones.
Por otro lado, vale la pena resaltar que la tecnología no solo aumenta la cantidad de cultivos o productos, sino que también aumenta la calidad, y al final del día se puede fidelizar a aquellos clientes más que por la cantidad, por una buena calidad. De esta forma, se tiene un servicio y un producto de diez que combina lo mejor de estos dos mundos. Estos productos de alta calidad, ya están casi listos para ingresar a mercados de exportación o nichos premium, es decir, para aquellos que pagan precios superiores por calidad excepcional. Es por esto, que poco a poco la inversión en tecnología se convierte en una ventaja competitiva decisiva para muchos agricultores.
Si bien al día de hoy, la agricultura con tecnología de última vanguardia puede llegar a ser un lujo que está reservado para las grandes corporaciones, lo cierto es que para los pequeños o medianos productores puede llegar a ser una inversión que también se convierte en necesidad ya que para seguir creciendo cualquier productor necesita mantenerse competitivo. Es por esto, que en ocasiones como estás es primordial invertir a futuro, para así poder mejorar la calidad de tus cultivos y con ello, atraer más clientes, y poco a poco ir haciéndote conocido dentro del área. Todo esto, se podrá solamente si logras aumentar productividad, mejorar la salud del suelo y optimizar recursos que ya tienes a la mano.

